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Ensayos sobre filosofía arcesiliana
es el tercer libro del Prof. Rubén Soto Rivera. Dicho libro consta de un
prólogo, siete capítulos y una bibliografía de 132 títulos; todo esto en
el espacio de 132 páginas de texto y IV de prólogo. Nuevamente, ha sido
publicado por el autor mismo, debido a dos principales razones: 1) es un
texto especializado para una élite culta; 2) su entonces situación laboral
no le permitía gozar de algún fondo especial de la UPR, destinado para la
publicación de libros como los que él escribe. Hoy impera el criterio de
lo mercadeable y de la difusión pública, cuando la audiencia y clientela
no goza Bdesgraciadamente
para ella y los autores como el reseñado-- de una literacia culta y
clásica.
Resumamos someramente sus capítulos. El primero, AEl ocultamiento académico@ muestra que el esoterismo académico de Arcesilao de Pítana lo inspiró a cambiar un sustantivo de un verso de Hesíodo para expresar cierto escepticismo, impuesto por Zeus a los hombres. El segundo capítulo, AArcesilao: Una Quimera@, reanuda un texto de Jorge Luis Borges, El Libro de los Seres Imaginarios, para añadir en su inventario zoológico-fantástico otro sentido del monstro Quimera: Arcesilao-Quimera como imagen de las tres edades de la vida. Quien afirmó que lo más propio e importante de la filosofía era saber el momento justo (kairós) de cada cosa (Véase su Arcesilao, filósofo kairológico), fue comparado paródicamente, por el estoico Aristón de Quíos, con la Quimera, vestigio mitológico de una diosa prehelénica del año e imagen lexicográfica de las edades de la vida con sus correspondientes clases de amor. R. Soto traduce un dicho socrático que casi ningún historiador de la filosofía socrático-platónica ha aducido: AEl viento aviva el fuego y el trato (sunétheia) incita al amor@ (29). El cuarto capítulo de su Arcesilao, filósofo kairológico se titula ALa sunétheia de Arcesilao@y ese fragmento no aparece tematizado ahí. El tercer capítulo de Ensayos sobre filosofía arcesiliana, ALa Hidra Arcesilao@, subdetermina aún más el aspecto taratológico- quimérico, expuesto en el capítulo precedente, para desplegar que el vituperio que Numenio de Apamea creyó indilgar contra el fundador de la Academia Media, al tildarlo de AHidra@, se ha transmutado en un elogio y emblema de la proteica e ingeniosa filosofía de aquel platónico medio. La filosofía arcesiliana concilia artificiosamente los extremos de lo monstruoso y lo bello, de la luz y la oscuridad, de lo cognoscible y lo incognoscible, etc. Dicho capítulo refuerza el matiz socrático-platónico que exhibe el arcesilismo.
ATiempo
de catar, tiempo de filosofar@
es el cuarto capítulo, donde se halla por vez primera un antecedente
retórico-filosófico de la definición kairológico-arcesiliana de la
filosofía en un agudo y sazonado dicho del orador Isócrates, quien durante
un banquete dijo:
APara
aquello que domino no es ahora el momento oportuno y para aquello que
ahora es oportuno carezco de habilidad@
(p. 67). Quien haya leído el Arcesilao, filósofo kairológico, de R.
Soto sabe que Arcesilao definió, kairológicamente y entre copas de vino,
la filosofía durante una fiesta de cumpleaños. Aquel capítulo no sólo
descubre el tempestivo dicho isocrático, sino que revela también por vez
primera que Plutarco de Queronea, adscrito al platonismo medio, ofrece una
definición kairológica de la filosofía. Last but not least, dicho
capítulo revincula histórica y textualmente la epojé (Asuspensión
del juicio@)
arcesiliana con el cogito ergo sum cartesiano, a través del
satírico poeta latino Persio y de unos concisos comentarios de San
Agustín, Kant y Hegel.
AEsbozo
de un pensamiento alegórico acerca de las edades de la vida@
presupone la comprensión de los capítulos dos y tres de Ensayos sobre
filosofía arcesiliana, para ubicar un novísimo fragmento (R. Soto
tampoco lo puso de relieve en su anterior libro) de Arcesilao, en el cual
éste expresa un pensamiento cronosófico acerca de dos edades de la vida
filosófica: la de la leche y la de los frutos nutricios de la Tierra. En
dicho capítulo se realza la imaginería erótica del mitema
AQuimera@.
ALa
noche oscura de los académicos@
es el sexto capítulo, donde nuestro erudito autor expone por vez primera
un testimonio latino acerca de una doctrina académico-platónica sobre la
visión en la oscuridad, para re-presentarla como una metáfora de la
enseñanza académico-media de la akatalepsia (Aincomprensibilidad@)
de todas las cosas. R. Soto aprovecha la ocasión para repensar ingeniosa y
agudamente algunos conceptos plotinianos, trabajados excelentemente en su
tesis de maestría en filosofía, Lo Uno
y la Díada Indefinida en Plotino y para anexionarlos temáticamente
con la doctrina arcesiliana de la incomprensibilidad (desde el punto de
vista estoico) de todas las cosas. El último y séptimo capítulo,
ALa
doxográfica pirronización de la filosofía de Arcesilao de Pítana@,
es un intento de rastreo histórico-textual de un malentendido acerca de la
filosofía de Arcesilao, el cual se ha repetido durante siglos en libros y
clases de historia de la filosofía, a saber: Arcesilao era un escéptico
pirroniano. Nuestro autor prueba eruditamente que ese error
histórico-filosófico alcanza su akmé (Aculminación@)
en la doxografía de Hipólito, Obispo de Roma, quien confunde totalmente
las figuras de Arcesilao y Pirrón de Elis; para mostrar que la confusión
surgió de la vieja polémica entre dogmatismo y escepticismo, y se perpetuó
por la indiferencia de los vencedores. R. Soto llega hasta traducir el
testimonio de Hipólito acerca de la filosofía académica,
A...
a partir de cuyo fundador Pirrón sus filósofos se llamaron
>pirrónicos=@
(p. 127). Leanse las reseñas del Prof. Joaquín Jiménez Ferrer y del Dr. Francisco José Ramos González
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