Ensayos sobre filosofía arcesiliana es el tercer libro del Prof. Rubén Soto Rivera. Dicho libro consta de un prólogo, siete capítulos y una bibliografía de 132 títulos; todo esto en el espacio de 132 páginas de texto y IV de prólogo. Nuevamente, ha sido publicado por el autor mismo, debido a dos principales razones: 1) es un texto especializado para una élite culta; 2) su entonces situación laboral no le permitía gozar de algún fondo especial de la UPR, destinado para la publicación de libros como los que él escribe. Hoy impera el criterio de lo mercadeable y de la difusión pública, cuando la audiencia y clientela no goza Bdesgraciadamente para ella y los autores como el reseñado-- de una literacia culta y clásica.
    
Todavía, R. Soto recuerda hoy, melancólicamente, cómo en dos librerías del área metropolitana ni siquiera le acogieron su segundo libro, a consignación, porque, Badujeron--, era muy erudito (tras habérselo quedado unos días los respectivos gerentes de las aludidas librerías, dizque para evaluar su libro: Arcesilao, filósofo kairológico [1997]). Hay diversas maneras de hacer patria y, para los que nunca han creído que sea posible hacer filosofía histórico-filológica, en Puerto Rico: Ecce liber.

     Resumamos someramente sus capítulos. El primero, AEl ocultamiento académico@ muestra que el esoterismo académico de Arcesilao de Pítana lo inspiró a cambiar un sustantivo de un verso de Hesíodo para expresar cierto escepticismo, impuesto por Zeus a los hombres. El segundo capítulo, AArcesilao: Una Quimera@, reanuda un texto de Jorge Luis Borges, El Libro de los Seres Imaginarios, para añadir en su inventario zoológico-fantástico otro sentido del monstro Quimera: Arcesilao-Quimera como imagen de las tres edades de la vida. Quien afirmó que lo más propio e importante de la filosofía era saber el momento justo (kairós) de cada cosa (Véase su Arcesilao, filósofo kairológico), fue comparado paródicamente, por el estoico Aristón de Quíos, con la Quimera, vestigio mitológico de una diosa prehelénica del año e imagen lexicográfica de las edades de la vida con sus correspondientes clases de amor. R. Soto traduce un dicho socrático que casi ningún historiador de la filosofía socrático-platónica ha aducido: AEl viento aviva el fuego y el trato (sunétheia) incita al amor@ (29). El cuarto capítulo de su Arcesilao, filósofo kairológico se titula ALa sunétheia de Arcesilao@y ese fragmento no aparece tematizado ahí. El tercer capítulo de Ensayos sobre filosofía arcesiliana, ALa Hidra Arcesilao@, subdetermina aún más el aspecto taratológico- quimérico, expuesto en el capítulo precedente, para desplegar que el vituperio que Numenio de Apamea creyó indilgar contra el fundador de la Academia Media, al tildarlo de AHidra@, se ha transmutado en un elogio y emblema de la proteica e ingeniosa filosofía de aquel platónico medio. La filosofía arcesiliana concilia artificiosamente los extremos de lo monstruoso y lo bello, de la luz y la oscuridad, de lo cognoscible y lo incognoscible, etc. Dicho capítulo refuerza el matiz socrático-platónico que exhibe el arcesilismo.

     ATiempo de catar, tiempo de filosofar@ es el cuarto capítulo, donde se halla por vez primera un antecedente retórico-filosófico de la definición kairológico-arcesiliana de la filosofía en un agudo y sazonado dicho del orador Isócrates, quien durante un banquete dijo: APara aquello que domino no es ahora el momento oportuno y para aquello que ahora es oportuno carezco de habilidad@ (p. 67). Quien haya leído el Arcesilao, filósofo kairológico, de R. Soto sabe que Arcesilao definió, kairológicamente y entre copas de vino,  la filosofía durante una fiesta de cumpleaños. Aquel capítulo no sólo descubre el tempestivo dicho isocrático, sino que revela también por vez primera que Plutarco de Queronea, adscrito al platonismo medio, ofrece una definición kairológica de la filosofía. Last but not least, dicho capítulo revincula histórica y textualmente la epojé (Asuspensión del juicio@) arcesiliana con el cogito ergo sum cartesiano, a través del satírico poeta latino Persio y de  unos concisos comentarios de San Agustín, Kant y Hegel. AEsbozo de un pensamiento alegórico acerca de las edades de la vida@ presupone la comprensión de los capítulos dos y tres de Ensayos sobre filosofía arcesiliana, para ubicar un novísimo fragmento (R. Soto tampoco lo puso de relieve en su anterior libro) de Arcesilao, en el cual éste expresa un pensamiento cronosófico acerca de dos edades de la vida filosófica: la de la leche y la de los frutos nutricios de la Tierra. En dicho capítulo se realza la imaginería erótica del mitema AQuimera@. ALa noche oscura de los académicos@ es el sexto capítulo, donde nuestro erudito autor expone por vez primera un testimonio latino acerca de una doctrina académico-platónica sobre la visión en la oscuridad, para re-presentarla como una metáfora de la enseñanza académico-media de la akatalepsia (Aincomprensibilidad@) de todas las cosas. R. Soto aprovecha la ocasión para repensar ingeniosa y agudamente algunos conceptos plotinianos, trabajados excelentemente en su tesis de maestría en filosofía, Lo Uno y la Díada Indefinida en Plotino y para anexionarlos temáticamente con la doctrina arcesiliana de la incomprensibilidad (desde el punto de vista estoico) de todas las cosas. El último y séptimo capítulo, ALa doxográfica pirronización de la filosofía de Arcesilao de Pítana@, es un intento de rastreo histórico-textual de un malentendido acerca de la filosofía de Arcesilao, el cual se ha repetido durante siglos en libros y clases de historia de la filosofía, a saber: Arcesilao era un escéptico pirroniano. Nuestro autor prueba eruditamente que ese error histórico-filosófico alcanza su akmé (Aculminación@) en la doxografía de Hipólito, Obispo de Roma, quien confunde totalmente las figuras de Arcesilao y Pirrón de Elis; para mostrar que la confusión surgió de la vieja polémica entre dogmatismo y escepticismo, y se perpetuó por la indiferencia de los vencedores. R. Soto llega hasta traducir el testimonio de Hipólito acerca de la filosofía académica, A... a partir de cuyo fundador Pirrón sus filósofos se llamaron >pirrónicos=@ (p. 127).
     La lectura de Ensayos sobre filosofía arcesiliana es altamente recomendable para cualquier persona culta, porque además de lo que he reseñado el lector hallará otras cuestiones muy interesantes, que motivará otras lecturas e investigaciones desde su particular plexo de ideas para enriquecer su bagaje cultural.
 

Leanse las reseñas del Prof. Joaquín Jiménez Ferrer y del Dr. Francisco José Ramos González