
Las culturas egeas de la edad de bronce
La
civilización minoica de la edad de bronce (3000-1100 a. C.), denominada así por
el mítico rey Minos, fue la primera en desarrollarse en Europa. Se hallaba
establecída en la pequeña isla de Creta, situada en el mar Egeo entre Grecia y
Turquía, y su sociedad se desarrolló más o menos paralelamente ala de Egipto. A
pesar de su proximidad y de ciertas influencias compartidas, las culturas
egipcia y minoica se desarrollaron muy separadas, aunque la segunda tuvo una
enorme influencia en el arte de la antigua Grecia.
Creta era el centro, tanto cultural como geográfico, del mundo egeo. También
paralela a la civilización minoica encontramos la de las Cíclades, un grupo de
islas del Egeo. De esta sociedad se han recuperado ídolos (izquierda), objetos
cuyas formas antiguas, casi neolíticas, se reducen ala abstracción más desnuda;
sin embargo, conservan el poder mágico del fetiche. Son un extraño precursor del
arte abstracto de nuestro siglo, en el que el cuerpo humano se ve en términos
geométricos con una inmensa energía, contenida y controlada por la fuerza
lineal. Originalmente, los ídolos tenían pintados los ojos y la boca, además de
otras características.
El arte Minoico y Micénico
El
arte minoico está representado principalmente por sus tallas y su cerámica
pintada, y no es hasta el año 1500 a. C., durante el gran «período de los
palacios», que vemos algún tipo de pintura (generalmente ésta ha llegado hasta
nosotros en fragmentos). Aunque se aprecia cierto grado de estilización egipcia
en la repetición esquemática de la figura humana, por ejemplo, las
representaciones minoicas revelan un naturalismo y una flexibilidad ausentes en
el arte egipcio. Los minoicos se inspiraban en la naturaleza, y su arte tiene un
sorprendente grado de realismo. Era una civilización marinera, y sus pinturas
reflejaban su conocimiento de los mares y de los animales marinos, como por
ejemplo los delfines. Este vívido ejemplo (arriba, izquierda) proviene del
Palacio de Cnosos, que se excavó en las primeras dos décadas del siglo xx. Otro
tema recurrente en el arte minoico es el de la tauromaquia, un ritual que se
cree tenía alguna conexión con la religión minoica.
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Una segunda obra del
Palacio Real de Cnosos, el fresco «Escena de tauromaquia» (arriba), aunque en
fragmentos, es una de las pinturas minoicas mejor conservadas. Los fragmentos
unidos revelan a tres acróbatas, dos muchachas (de piel clara) y un hombre de
piel oscúra que está dando una voltereta sobre un toro. La interpretación al uso
de esta pintura es que se trata de úña secuencia con un «lapso de tiempo». La
muchacha de la izquierda coge los cuernos del toro para prepararse para saltar;
el hombre está saltando y la muchacha de la derecha ya ha saltado y mantiene el
equilibrio con los brazos estirados.
La civilización micénica fue una cultura de la edad de
bronce de la península griega. Sucedió a la antigua cultura minoica de Creta y
apareció alrededor del año 1400 a.C. para convertirse en la cultura dominante de
la isla. Su historia y sus leyendas forman parte de los escritos del poeta
griego Homero (h. 750 a.C.), cuyos poemas épicos, la Ilíada y la Odisea,
reflejan la «época heroica»: el final del período micénico. Una de las imágenes
m
ás conocidas del arte micénico es esta
máscara funeraria (izquierda); durante un tiempo se pensó que perteneció al rey
micénico Agamenón, que fue el líder de los griegos durante la guerra de Troya,
según la leyenda homérica. Lo único que está claro es que se trata de una
máscara funeraria y que se encontró en una de las tumbas reales del período
micénico, en el siglo XVI a. C. Además de un cierto gusto por el oro, revela la
inmensa dignidad de la imagen micénica del ser humano. Esta máscara tan
expresiva es una gran representación iconológica de la que significa existir
como ser humano. Los fragmentos de pinturas micénicas encontrados en Tirinto y
en Pilos, en Grecia, representan la que seguramente fueron impresionantes ciclos
murales. Gran parte de los, murales micénicos y minoicos no eran frescos en el
sentido estricto de la palabra, pero al igual que los murales egipcios se hacían
aplicando pintura al temple sobre yeso seco. Los temas de los murales micénicos
incluyen escenas cotidianas y representaciones de la naturaleza. El arte
micénico, comparado con el minoico, era de naturaleza bastante solemne. Estas
dos culturas formaron la base del arte griego que surgió después.
La civilización micénica se derrumbó alrededor del año 1100 a. C. Su final marcó
el fin de la edad de bronce en Grecia. Le siguió un período de cien a ciento
cincuenta años denominado «época oscura», de la que se conoce muy poco. Después
terminó la prehistoria y empezó el período de la historia escrita. Alrededor del
650 a. C., la Grecia arcaica emergió como la civilización más avanzada de Europa