
"El
chupacabras: imagen mítico-religiosa
del folklore antiguo y moderno en Puerto Rico"
Zoé Jiménez Corretjer
Universidad de Puerto Rico en
Humacao
Presentado en el
Congreso Virtual de Antropología 2000
Es tradición universal la presencia de seres numinosos en las distintas culturas a través de todos los tiempos. A pesar de la modernidad y la evolución tecnológica, los distintos elementos del folklore mítico prevalecen. Hay imágenes, seres, entes, apariciones que guardan un patrón en común y que podrían catalogarse como parte de los entes numinosos arquetipales, o entes numinosos universales. Son parte de la ontología mítico legendaria, son parte del discurso colectivo que se manifiesta, el lenguaje inconciente figurativo manifestado a nivel popular. (Jung)
Puerto Rico no ha sido una excepción. A través del tiempo hemos compartido estos caracteres del folklore popular. Por un lado, hemos heredado figuras míticas de la tradición oral africana y por el otro, de la tradición colonial hispana. Elementos autóctonos indígenas también forman parte consonante con estos mitos, que entremezclados, conservan el núcleo de su esencia, la voz palpitante y baja del misterio colectivo. Mitos que, como señala Mercedes López Baralt: "...tienen la función de mecanismo de control social manejado por un grupo, por lo cual tendremos que contar con el carácter sagrado y arcano del mismo." (68)
He querido tratar en esta ponencia la figura del chupacabras. Ha renacido entre nosotros esta figura que guarda relación con entes tradicionales comúnmente observados y estudiados en otras culturas. Es un ser mayormente nocturno que aparece para sacarle o chuparle la sangre a los animales domésticos que se encuentra. Por esta razón, su imagen cabría dentro de las figuras míticas sudamericanas. Martínez Fernández ha señalado que en la mitología sudamericana podemos hablar, más que de mitos de creación, de mitos de aparición.(69) El caso del chupacabras vendría a ser un ente perteneciente a esta tipología por sus constantes apariciones y desapariciones.
La cultura taína del Caribe, mayormente de tipo oral (Fernández, 71), empleó el isomorfismo como recurso mitológico para explicar interrogantes ancestrales acerca de la cosmogonía, el universo y la creación, así como de la vida y elementos sobrenaturales. No es extraño observar que la figura de nuestro chupacabras, también posea ciertos rasgos definitorios que lo acerquen a este tipo de isomorfismo tradicional. Veamos parte de las descripciones encontradas. Con la imagen del chupacabras aparecen también, sus vestigios o "pruebas" que deja. Es un ente negativo y destructivo dentro del concepto cultural caribeño debido a sus devastadores resultados en la cultura avícola y ganadera.
...uno de sus vecinos perdió muchas ovejas, más de 55
mutiladas también, a las que les sacaron sangre y ciertos
órganos tales como el hígado, el corazón y otros, a través
de oroficios con cortes limpios. (Martín, 25)
Como ente "negativo" viene acompañado del concepto subversivo transformacional, o "daemon" universal. Recordemos el concepto alegórico del agente demónico trabajado por Angus Fletcher.
Sus descripciones físicas también, lo asemejan al daemon fletcheriano. Veamos las descripciones siguientes. Es grande, aunque hay descripciones más pequeñas; pero no más de unos siete pies de alto, como ´un pajarraco monstruoso´ (Martin 24); de color negruzco o verdoso grisáceo con dos patas que terminan en sendas garras. Veamos otra descripción compilada por el periodista Jorge Martín:
Era una criatura de tres a cuatro pies de alto, con alas
y cuerpo parecidos al de un gran águila con plumaje
negro espeso y un cuello largo y grueso. El animal
tenía los ojos grandes y muy penetrantes, como los de
un águila,...(25)
Según Martín, su lomo muestra una serie de espinas agudas móviles que nacen desde la cabeza hasta llegar a una larga cola (tipo canguro) que van empequeñeciendo según bajan por su espinazo. Su cabeza es ovalada, en forma de pera y sus ojos grandes ovalados alargados de manera horizontal y de color rojo hipnotizante. Podemos leer varias descripciones en el trabajo investigativo de J. Martín. Todas las descripciones tienen rasgos en común.
Desde los años cuarenta, este ente ha vuelto a visitar la isla de Puerto Rico, dejando a su paso descripciones de catástrofes de animales, descuartizamientos medidos, olores de azufre, sonidos guturales, muertes de animales en masa y vuelos trasfigurales. Alegan los visionarios de este ser, las mismas características físicas, el mismo comportamiento y los mismos resultados. Lo que pone al chupacabras en un ámbito paranormal, con parámetros consistentes dentro de las clasificaciones de seres sobrenaturales en el campo antropológico. Su apariencia asemeja entonces, el concepto universal de ente demoníaco, llevándolo a la categoría de neomitología caribeña. Cabe señalar el paralelismo entre este mítico ser y el famoso misterioso pájaro de Medianía Baja. Desde la década de los cuarenta en el pueblo de Loíza existen varias leyendas en torno a un misterioso pájaro enorme que "cuando alzaba el vuelo, emitía un canto hiriente que hacía temblar al más valiente."(Torres, 71) "El pájaro era negro y del tamaño de un caballo"(Torres, 77) Por otro lado, cerca del pueblo de Loíza, en Canóvanas también existen leyendas constantes de apariciones semejantes. Algunas descripciones apuntan a "un cuerpo atlético de la cintura para arriba; en la espalda dos alas grandes como las de los murciélagos" (Cruz, 62).
Un elemento nuevo existe dentro del marco prototípico del chupacabras. Y es su relación con los objetos voladores no identificados. Este elemento, quizás también arquetípico, (recordemos los postulados de Carl Gustav Jung en su libro sobre los objetos voladores como arquetipos mandálicos...), juega un papel importante dentro de la nueva corriente mítica actual. Si comparamos esta figura del chupacabras con otras de tradiciones semejantes, notamos la constante simbología criptozoológica de los seres negros o demoníacos. Si observamos las representaciones diabólicas de las pinturas medievales o de cuadros como El jardín de las delicias del Bosco, encontraremos reproducciones casi idénticas de este ente. Guardan relación a través de las distintas culturas. Pareciéndose, además, a la catalogación de duende negativo en las tradiciones folklóricas nórdicas. Recordemos la constante entre montaña, lluvia y duendes. En Irlanda existe una variedad de estos duendes negativos, muchas veces descritos con rasgos semejantes al chupacabras. Actualmente, el mito viene acompañado del arquetipo por excelencia, el mandálico o luminoso. Muchas de estas apariciones no importa el lugar dónde se den, vienen ahora acompañadas de estos objetos redondos y luminosos. Convirtiéndose entonces, en el famoso arquetipo jungiano. Recordemos que mandala en sánscrito significa ´flor de fuego´. Esta última relación es frecuente en la isla de Puerto Rico.
Una característica importantísima es que el chupacabras, ha tomado su nombre por su acto de chupar la sangre de los animales, originalmente, las cabras fueron sus primeras víctimas. Una vez ha sacado la sangre del cuerpo animal, deja el cuerpo con un pequeño agujero. En ocasiones extrayendo también los huesos del animal. Esta característica, también corresponde con el folklor tradicional de los entes negativos en la historia de las figuras sobrenaturales. La sangre es elemento vital que roba sin permiso.
Lo interesante de su resurgimiento, es que está afectando la psicología del campesino puertorriqueño. Sus apariciones verdaderas o imaginarias, proliferan cada vez más. Las historias de estos encuentros siguen persiguiendo la imaginación colectiva adquiriendo dimensiones personificadas. En nuestro pueblo se habla del chupacabras como en España del cuco. En boca del pueblo, no existe ninguna duda sobre su existencia, y forma parte del repertorio de seres misteriosos que nos rodean.
Han nacido nuevas leyendas de este ente. En Canóvanas, (pueblo donde más apariciciones se reclaman), le conocen también como el pájaro oscuro de la noche, el vampiro nocturno, o el demonio de los techos. (Torres y Díaz) Sin embargo, lo que me llama la atención es el patrón social. Avistar esta figura no corresponde sólo a un grupo limitado de personas. Muchos alegan la visión, y muchos casos son de avistamientos colectivos.
El estudio de Martín incluye el aspecto jungiano dentro de un plano de convencimiento, lógica y demostraciones físicas, adjudicando una explicación real y tangible del asunto. Su estudio no pretende ser antropológico, sino periodístico.
Observamos una amalgama de datos enriquecedores para la antropología fenomenológica que inserta ahora los elementos neomíticos de la modernidad. Después de estudiar a fondo este fenómeno de la tradición antropológica puertorriqueña, notamos la evolución y la trayectoria del mito, resucitado, transformado y encarnado en la realidad de nuestra cultura; quizás como una determinación o un grito de supervivencia de tradiciones. O probablemente, como una manifestación psicosocial de denuncia política, del mal que impera hoy en nuestra sociedad.
Es posible que la necesidad del ser humano por mantener viva una tradición imaginaria, vaya transformando sus mitos, vaya configurando sus entes, para nutrir y satisfacer la necesidad mental colectiva, visionaria o evasiva de una sociedad en búsqueda de identidad filosófica.
El chupacabras es el nuevo mito transformado. Es la figura tradicional del ave transformadora, pájaro de fuego o pájaro de la noche, por excelencia. Ya con dimensiones modernas, con características del siglo XXI que reflejan las preocupaciones sociales y políticas de un grupo. Es el nuevo Fénix, el ave de fuego indígena suramericano, el pájaro trueno de los indios norteamericanos, el fuego volatil prometeico…es nuestro chupacabras caribeño.
BIBLIOGRAFIA
Cruz Fidalgo, Rafael. "La visita del diablo a Canóvanas". El Nuevo Día. San Juan, 22 de marzo de 2000.
Ferdinandy, Miguel de. Mito e Historia. Río Piedras: EDUPR, 1995.
Fletcher, Angus. Allegory: The Theory of a Symbolic Mode. Cornell UP, 1964.
Martín, Jorge. La conspiración chupacabras. San Juan: CEDICOP, 1997.
Martínez Fernández, Primitivo. Los mitos: manipuladores ideológicos. Río Piedras: .
Torres Torres, Jaime. "El misterioso pájaro de Medianía Baja". El Nuevo Día. San Juan, 5 de diciembre de 1999.
Propiedad intelectual de la Dra. Zoé
Jiménez Corretjer
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exclusivo de investigaciones académicas.